Ayuda

Cuando el Rey Josafat se enfrentó a una de las mayores crisis de su vida, sintió miedo, pero no lo pensó dos veces, lo primero que hizo fue  buscar a Dios y luego proclamar ayuno para pedir la ayuda de Dios. (2 Crónicas 20:3)

Todo el pueblo de Judá, niño y adultos  se reunieron en el templo para buscar al Señor; Josafat se pone en pié en medio de la iglesia y hace una oración reconociendo el Señorío de Dios, pidiendo su intervención en la crisis y aceptando: “no tenemos fuerzas”

“Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia ti.” (2Cr 20:12) ¿Hay esa actitud en nosotros en momentos de crisis?

Dios respondió a la oración y ayuno. Les dio una promesa a través de uno de los levitas: y dijo: .."No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios. (2Cr 20:15), aún más les da instrucciones: "No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del SEÑOR con vosotros, oh Judá y Jerusalén." No temáis ni os acobardéis; salid mañana al encuentro de ellos porque el SEÑOR está con vosotros. (2Cr 20:17)

Cuando en oración y ayuno reconocemos nuestra necesidad de ayuda, Dios responde con todo su poder y pelea por nosotros. Amén

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