Preocupación

La preocupación puede ocupar todo tu pensamiento y en muchos casos puede inutilizar a las personas. Cualquier cosa puede preocuparnos, nuestra salud, nuestra economía, el futuro, etc.

Algunos piensan que preocuparse es pecado, tal vez no es en si un pecado pero si puede hacerte pecar, cuando dejas que las preocupaciones invadan tu mente al punto de olvidarte de Dios.

Jesús animó a sus discípulos a no preocuparse por cosas como el vestido o la comida: “Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?” Mateo 6:25

Las preocupaciones también pueden ser distractores, sobre todo cuando estás orando y ayunando, por eso no dejes que las preocupaciones llenen tu cabeza, por el contrario, toma tiempo para agradecer a Dios por lo que tienes y deja que él se haga cargo por lo que aún no tienes.

Oración: Toma Señor mis preocupaciones y hazte cargo de ellas.

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