Luz

Ayer “se fue la luz” (como decimos coloquialmente) no hubiera sido mayor problema excepto que eran casi las 7.00 de la noche; por casi dos horas estuvimos sumidos en oscuridad, mirando como la luz del sol era vencida por las tinieblas de la noche.

Buscamos velas, lámparas de pilas y veladoras, pero no podíamos con tanta oscuridad. Apenas alumbrados por unas velas cenamos en familia.

Finalmente, mientras comentábamos las condiciones del “apagón” la luz regresó! y con ello la normalidad de la vida…

¿Y si esa fuera la condición de la humanidad en que vivimos? Mientras unos viven en luz otros sobreviven en medio de las tinieblas del pecado, ya no extrañan a la luz, porque no hay luz en sus vidas. “ Pues como ellos no creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios.” 2Co 4:4

Mientras Jesús estuvo en este mundo él fue la luz (Juan 9:15) pero después encargó a sus discípulos ser la luz del mundo (Mateo 5:14).

En estos días de oración y ayuno oremos porque nuestra luz –vida y testimonio- siga brillando en medio de las tinieblas de este mundo. “Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo”.Mat 5:16 

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