Malas noticias

Hoy día es mas fácil escuchar malas noticias que buenas noticias. ¿Cómo reaccionamos ante ellas? La mayoría de la gente se ha acostumbrado a las malas noticias que ya no siente nada, no hace nada, solo escucha.

Cuando Nehemías recibió malas noticias acerca de sus hermanos que quedaron en Jerusalén, no se cruzó de brazos, por el contrario sintió dolor por la situación de su pueblo; fue e hizo luto, oró y ayunó por algunos días ( Nehemías 1:4), ¿y eso fue todo? No.

Era tan dolorosa su experiencia y tan profunda su preocupación que su rostro no podía ocultar su pesadumbre y un día el Rey (su jefe) le preguntó la razón de su semblante, en ese instante Nehemías oró a Dios y le contó al Rey el motivo de su tristeza, pero hay más… también le confió sus planes y le pidió permiso para ir y REEDIFICAR la ciudad!… ! Qué atrevimiento!, pero observemos la respuesta del Rey.. le dio todo lo que pidió “Y el rey me lo concedió todo porque yo contaba con la bondadosa ayuda de mi Dios” .(Nehemías 2:8)

El secreto del éxito de Nehemías no estuvo en su planes y sus estrategias sino en su entrega y confianza en la bondadosa ayuda de Dios.

Cuando oramos, ayunamos y además ponemos en las manos de Dios nuestros planes, Dios es capaz de transformar las malas noticias en oportunidades para dejar ver Su poder y derramar Su bendición.

Oremos para que Dios nos use para reedificar su iglesia y la sociedad en que vivimos.

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