UN PANORAMA DE LA RELIGION EN MEXICO

En nuestro país existen cerca de 120 millones de habitantes, y de acuerdo con el  reporte de clasificación de religiones que publicó el INEGI en 2007, en el año 2000 se tenían registradas 5400 asociaciones religiosas en la secretaría de asuntos religiosos, el 88 % de los mexicanos se decían católicos, mientras que el 5.2 % conformaban los protestantes y evangélicos combinados. El 6.8 % restante corresponde a religiones bíblicas no evangélicas y otras religiones entre ellas el judaismo, budismo, islam. etc.

De acuerdo con los datos del XII Censo General de Población y Vivienda 2000, por cada 100 personas de 5 y más años de edad en el país, 88 son católicos, 5 profesan alguna doctrina protestante o evangélica, 4 no tienen ningún credo religioso, 2 registran alguna denominación clasificada como bíblica no evangélica y la persona restante tiene otra religión o no especifica de manera suficiente en su respuesta (INEGI, 2007)

En el ámbito nacional las religiones protestantes y evangélicas registran poco más de 4 millones 400 mil personas, un volumen equivalente al total de población que reside en: Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Nayarit y Quintana Roo; las denominaciones más importantes de esta corriente corresponden a las iglesias evangélicas y pentecostales.

¿Podría decirse con base en esos datos que México es un país religioso? ¿Podría decirse que México es un país evangelizado? Por supuesto que no.

En Yucatan el porcentaje aumento de personas sin religión era del 3.5 % anual

TIEMPOS DIFICILES HOY

¿Por qué estamos mirando a estas estadísticas? La Biblia nos llama a medir los tiempos y considerar los tiempos difíciles, Pablo le escribe a Timoteo: ” Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia; prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad” ( 1 Tim 4:1-3)

y en su segunda carta le recuerda:  ” Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los places en vez de amadores de Dios. ( 2 Tim 3: 1-4)

Ese tiempos del cual Pablo habló, es ahora. 

Déjenme decirles que eso no sorprende a Dios. De hecho ya antes había sucedido algo semejante. En la época de Jeremías aproximadamente en el año 627 a.C. llamado a los 20 años de edad (aproximadamente) fué profeta durante el reinado de Josias y presencio la destrucción de Jerusalem en el año 586. a.C. sirvió como profeta durante el reinado de otros reyes  como Joaquin y Zedequías aproximadamente durante 50 años.

Durante esos años Jeremías sufrió persecución y acusaciones de fanatismo, los reyes que siguieron a Josias condujeron al país a la destrucción moral, política y religiosa, algunos de ellos abandonaron totalmente el culto a Jehova y erigieron esfinges o estatuas a otros dioses, se aliaron con Egipto.

EL MENSAJE DE JEREMIAS AYER

El mensaje de Jeremías era muy duro, y por lo tanto le ganó la enemistad de los sacerdotes y los políticos, le prohibieron entrar al templo y terminó escribiendo sus profecias en un rollo que cayó en manos del rey y lo quemó, luego dictó un segundo rollo a su escribiente Baruc.

En el capítulo 26 se narra cuando fué ordenado por Dios que predicara en el templo, los sacerdotes lo quisieron matar. Sin embargo Dios le permitió vivir para continuar profetizando la calamidad que vendria a Israel por haber abandonado a Dios.

 EL MENSAJE DE JEREMIAS HOY

¿Qué pasa cuando se abandona a Dios? ¿Qué pasa cuando en las decisiones y las relaciones no se consulta a Dios? ¿ Qué pasa cuando la gente ignora a Dios y en su lugar se refugia en otros dioses?

A eso la Biblia le llama apostasía, que significa : apartarse de, abandonar, desertar, retirarse, este es un término que solo se encuentra en el Nuevo Testamento pero que en los tiempos de Jeremías se describió con el término de prostitución o adulterio.

La palabras de Jeremías son fuertes. El profeta le llama a Israel – prostituta- por haber abandonado a su marido e ir detras de otros amantes.

El capítulo 2 y 3 en particular son muy descriptivos en cuanto a la manera en que Israel y Judá se apartaron de Dios, no solamente ignoraron a Dios sino que tomaron como dioses a los de sus vecinos, le rindieron culto y erigieron altares a ellos.

Dios se lamenta con las palabras : “¿Qué maldad hallaron en mi, vuestros padres, que se alejaron de mi, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?” ( 2: 4)  Dios les reprocha que no se hayan acordado de todas las cosas buenas que Él había hecho por Israel al sacarlos de Egipto y ahora se habían aliado a ellos.

Le reprocha también a los sacerdotes, que abandonaron la ley, se rebelaron contra Dios y hablaron en nombre de Baal.

Ese grado de rebelión y traición no se veía ni en los pueblos paganos, dice Dios, ellos no abandonan a sus dioses. Ciertamente ! aún hasta el día de hoy es más difícil que alguien deje un mal hábito por adquirir un buen hábito, es más dificil que la gente deje su maldad y se convierta a Cristo, pero es más fácil para los cristianos abandonar su fe para seguir los pasos de la modernidad y el placer efímero que se encuentra fuera de la iglesia.

¿Es pertinente el mensaje de Jeremía hoy? Por supuesto que si. !Amen y Amen!

Si Jeremías se pusiera en pie en este templo y gritara estas palabras como en el capítulo 26

“ Si no me escucháis, para andar en mi ley que he puesto delante de vosotros, escuchando las palabras de mis siervos los profetas que os he enviado repetidas veces, pero no los habéis escuchado, entonces pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición para todas las naciones de la tierra.”

¿Cómo responderías a las palabras del profeta que dice?

Volved, hijos infieles–declara el SEÑOR–, “porque yo soy vuestro dueño, y os tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y os llevaré a Sion. Entonces os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con conocimiento y con inteligencia. ( 3: 14-16)

El mensaje de Jeremías era un llamado al arrepentimiento, al cambio, a la renovación completa de una forma de vida.

 EL CUMPLIMIENTO DE LA PROFECÍA

Dios prometió que vendría una calamidad como consecuencia de la apostacía de Israel y lo cumplió.

Israel fué conquistada por Babilonia, y a pesar de la alianza con Egipto Jerusalem fue casi destruida, Jeremías continuó predicando su mensaje de arrepentimiento, ya casi a los 80 años se fué a Egipto donde según la tradición fue apedreado y murió.

En contraste con la infidelidad de Israel y Juda, Jeremias fue un profeta fiel. En contraste con los sacerdotes que prostituyeron el culto a Dios y adoraron a Baal, Jeremías se mantuvo firme en su llamado profético hasta el final.

La iglesia debe tomar en su manos el mensaje de Jeremías, ya no se trata de Israel, sino de todo el mundo que le ha dado la espalda a Dios. Más y más personas se vuelven a otros dioses, a religiones o definitivamente a la negación de Dios en cualquier aspecto de su vida.

Las calamidades que este mundo sufre hoy día, y de la que podemos enterarnos por los medios de información, son efectos de la apostasía del mundo, de la rebeldia del mundo y  la falta de fidelidad de la iglesia cristiana en la proclamación del evangelio.

Dios quiera que se levanten más Jeremías, que sin temor prediquen la calamidad que Dios ha prometido y que se mantengan fieles al mensaje.

Mientras eso sucede aquellos que le han dado la espalda a Dios, aquellos que no le toman en cuenta necesitan saber que Dios está dispuesto a perdonar, a restaruar y liberar,

Ve y proclama estas palabras al norte, y di:

“Regresa, infiel Israel–declara el SEÑOR–,

“no te miraré con ira,

porque soy misericordioso–declara el SEÑOR–;

“no guardaré rencor para siempre.

Sólo reconoce tu iniquidad,

pues contra el SEÑOR tu Dios te has rebelado,

has repartido tus favores a los extraños bajo todo árbol frondoso,

y no has obedecido mi voz–declara el SEÑOR.

Amén.

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