¿Por qué yo?
Un mensaje sobre la doctrina de la elección incondicional
12 de Febrero de 2012
Confraternidad Cristiana Familiar

Lecturas .
Juan 15.16
Romanos 8.28-29

Introducción

Cuando estamos en época de elecciones cada candidato (o pre-candidato) busca presentar su mejor cara, sus cualidades, su atributos o razones por las cuales ser elegido. Se presentan siempre como “la mejor elección”. El candidato busca convencer con argumentos que el elector debe seleccionarlo a él o ella para el puesto.
Esto sucede en cualquier forma de elección, ya sea a nivel país u organización. Hasta para jugar al futbol con los amigos, los niños seleccionan a quien mejor juega para su equipo.
A eso se le llama “elección por méritos”, funciona bien, hasta cierto punto, entre los humanos, la “democracia” consiste en darle al pueblo la facultad de decidir.
Pero este sistema no funciona con Dios. Como veremos más adelante en esta plática, la elección para salvación no depende de la decisión humana – por las razones que se expondrán- sino de la elección divina.

La doctrina de la Elección incondicional

Como se expuso la pasada semana en la introducción de Efesios 1:4-5 “ según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor,  habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,”

La elección para nuestra salvación cumple 4 aspectos:

  • comienza con Dios, aún antes que el mundo se formase,
  • con el propósito de ser santos o apartados para él
  • por medio de la adopción en Jesucristo
  • Por Su voluntad

Estos 4 aspectos de la elección nos llevan a analizar las razones de Dios para elegir tanto a quién salvar como a quién condenar.

En éste último aspecto la doctrina de la elección incondicional ha tenido sus detractores al considerar que Dios es injusto al decidir quien se salva y quién no, por supuesto que cuando aplicamos estándares humanos a Dios se le puede considerar cruel e injusto. Pero no olvidemos que Dios no es humano y por lo tanto no puede medírsele con nuestras medidas, ni juzgarlo con nuestras leyes.

Hay una película australiana que se llama “ El hombre que demandó a Dios”  (The man who sued God) la historia es la de un abogado al que un rayo destruyó su bote y cuando la compañía de seguros se negó a pagarle porque en el contrato no se consideraban “los actos de Dios” decidió entonces demandar a Dios.

Ustedes dirán eso es pura comedia, una película, no es real, sin embargo , en 2007 un senador llamado Ernie Chambers de Nebraska presentó una demanda judicial contra Dios. Una nota periodística reportó:

El senador estatal de Nebraska, Ernie Chambers, presentó una demanda judicial contra Dios, al que acusa de haber causado “nefastas catástrofes” en el mundo, que han provocado muerte y destrucción sin misericordia.
El escrito fue admitido a trámite el pasado 14 de septiembre por la Corte del distrito de Douglas, en Nebraska, en una prueba más de que en Estados Unidos las demandas pueden prosperar pese a lo extravagante que sea su contenido.
La demanda, a la que tuvo acceso EFE, reconoce que el “demandado” es conocido con varios “alias, títulos, nombres y designaciones”.
Ante la imposibilidad de que Dios se presente en el proceso, se cita a los representantes de “varias religiones, denominaciones, y cultos que, de manera notoria, reconocen ser agentes del demandado y hablan en su representación”.

!Vaya locura! ! El hombre queriendo juzgar a Dios !

Efesios 1.5 Afirma  que Dios hace lo que le place, por su voluntad. ¿Tenemos los hombres alguna facultad para juzgar a un Dios soberano, todopoderoso, que todo lo ve y todo lo sabe?
¿Qué argumentos puedes presentar delante de Dios para defender tu causa y convencerlo que te mereces ser salvado del infierno?

Entonces , ¿Qué nos queda? Nos queda comprender comprender la elección incondicional de Dios de la siguiente manera

1. Dios elige al hombre a quien salvar por su propia voluntad y no por los méritos del hombre

Aquel que diga que tiene el derecho a la salvación tendría que demostrarlo. La Biblia afirma  que el hombre por su naturaleza pecadora no busca a Dios Romanos 3: 11 dice No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. y el Señor Jesus dice en Juan 5:40: ” Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.”
Por esa incapacidad natural del hombre de buscar y acercarse a él, Dios decide quien será elegido para salvación. Si dejará en el hombre la decisión, la misma naturaleza humana lo alejaría de Dios.
No hay argumentos, no hay justificación, ni hay razones que puedan convencer a Dios de que nos merecemos la salvación.

2. La elección de Dios es un acto de misericordia.

Técnicamente ya estamos condenados. Nacemos condenados y merecemos la muerte. Entonces se confirma lo que el Señor Jesús lo afirma en Juan 15:16: “No me elegisteis vosotros a mí; sino que yo os elegí a vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre; Él os lo dé.

La misericordia de Dios se manifiesta en la elección incondicional pues siendo pecadores Cristo murió por nosotros. así lo afirma Romanos 5:8: Mas Dios encarece su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Dios no espera que nos portemos bien, ni que dejemos de pecar. Nos rescata y da vida siendo aún pecadores. Contrario a los méritos humanos que nos justifican ante un juez, el hombre se presenta ante Dios completamente culpable. ¿Puedes decir: “Dios sálvame, me lo merezco”? Solo nos queda esperar su misericordia.

3. La elección de Dios cumple Sus propósitos

El apóstol Pablo daba gracias a Dios por los creyentes en  2 Tesalonicenses 2:13: Mas nosotros debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, por la santificación del Espíritu y la fe en la verdad,

Si no tenemos argumentos para justificarnos delante de Dios y reconocemos nuestra condición pecadora, el sabernos elegidos nos debería mover a una gratitud constante. Recordemos lo que dice  Romanos 8:28: Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

En este pasaje se describen los 5 actos de Dios relacionados con la elección en la que se manifiesta su propósito.

  • Conoció
  • Predestinó
  • Llamó
  • Justificó
  • Glorificó

Ninguno de estos actos pertenecen al hombre, cuando Dios nos elige para salvación podemos estar seguros que no hay condiciones que podamos cumplir. La salvación es por Gracia y solamente por Gracia.

Esta convicción nos hace preguntarnos ¿Por qué yo? no para reclamarle a Dios, sino para reconocer que no tenemos méritos para salvación, así lo expresa una hermosa canción escrita por Marcos Vidal

No sé como pero tengo esperanza,
no sé como pero sé que soy feliz.
He tratado tantas veces de encontrar una razón
que justifique el por qué de tanto amor.
No sé como pero sé que soy distinto
no sé como pero Él me transformó.
Y no fue mi propio esfuerzo
lo que me hizo ver la luz,
fue Su sangre derramada en la cruz.

Otra vez ante Ti, en humilde oración
ni siquiera me contestes, solo mírame Señor.
Ya no sé qué pensar, no sé como expresar
el temor y el asombro que hay en mi.
Todavía no lo sé, no me has dicho aún
qué fue lo que viste en mi para quererme.
Y es que no entiendo la razón
de tanto amor derrochado.
¿Quién soy yo para que Tu me hayas amado?

Si preguntaras a Dios ¿Por qué yo?  Dios te diría… Por gracia, por que así lo quiero
Amén

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