Hebreos 1:10 Tu, oh Señor, en el principio fundaste la tierra y los cielos son obra de tus manos.

 

 

Introducción.

 

Ustedes conocen ya mi afición por la tecnología, especialmente los aparatos electrónicos. Me fascina todo lo que hoy se ha podido lograr gracias a la imaginación e ingeniería. Lo que hace 10 años era una idea fantástica y de ciencia ficción hoy es algo común. Algo así como hablar con alguien mientras la vemos en una pantalla en la palma de tu mano, El video-teléfono móvil, era cosa que solo se veía en películas de ciencia ficción, como “Odisea 2001” o “La guerra de las galaxias”

 

Aquella serie de dibujos animados “Los supersónicos” era acerca de una familia que vivía en el futuro, con edificios suspendidos en el espacio y se transportaban en naves que se salían del sombrero de un niño y eran atendidos por robots. Muchas de esas ideas fantásticas hoy se están haciendo realidad con la tecnología.

 

¿Quién iba pensar hace 10 años que un día habría impresoras en 3 D (tercera dimensión) que no imprimiera hojas sino objetos, llegará el día, según dicen algunos futurólogos, que ya no tendremos que ir las tiendas por refacciones, se construirán en los mismos talleres o en las oficinas o incluso en el hogar. En una noticia reciente me enteré que se construyó un pico de plástico, una especie de prótesis, para una águila cabeza blanca que había perdido el pico por un disparo. Todo ello gracias a las impresoras en 3D.

 

En la presentación del último o más reciente (porque no creo que sea el último) modelo del iPhone los presentadores usaban frases como “Absolutamente sorprendente” “Nunca se había logrado tal grado de perfección” “Completamente bello” “El producto más avanzado hasta este momento”, Efectivamente en la carrera tecnológica los productores como Samsung, Nokia, Sony, etc están tratando siempre de superar a sus competidores haciendo las objetos, más pequeños, más rápidos, más potentes, incluso más inteligentes que sus futuros dueños. De ahí el nombre “Teléfono inteligente”.

 

Gracias a la tecnología hoy puedo llevar conmigo todas las versiones de la Biblia, comentarios, enciclopedias, mapas, etc. lo que hace algunos años significaba cargar decenas de kilos en libros para hacer hacer mis sermones, hoy lo hago en un dispositivo que cabe en mi bolsillo.

 

Me fascina todo esto, ya no me sorprende tanto como antes, de hecho espero más avances, no todo está diseñado, seguiremos viendo productos cada día más potentes y mejor diseñados para el hombre del futuro. 

 

La condición del hombre

 

Pero no vine a hablarles de tecnología, hago referencia a ello porque el hombre ha sido dotado por Dios de esa creatividad e inteligencia para “hacer cosas”, en la Biblia dice que lo primero que hizo el hombre fue un par delantales de hojas de higuera ( Gn. 3:7) ese fue el primer objeto podríamos decir “inventado” por el hombre. Producto de su desobediencia, Adán y Eva tienen que coser delantales para cubrir su desnudez y a partir de entonces el hombre ha hecho objetos para superar sus limitaciones.

 

Se dice que el hombre el hombre diseña o inventa, pero no crea. Toma de aquello que está ya en la naturaleza y lo transforma en nuevos objetos. Este edificio en el cual estamos, las bancas, los instrumentos y aparatos eléctricos que hacen más cómoda nuestra estancia no son sino transformaciones de lo que previamente existía. Por eso el científico francés Lavoisier enunció el principio de la conservación de la materia  

“La materia no se crea ni se destruye, solamente se transforma” , 

brillante conclusión, pero antes de él otro sabio había dicho 

“¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y no hay nada nuevo debajo del sol”  Eccl. 1:8.

 

El hombre ha querido pensar que es creador, que tiene la capacidad de crear, sin embargo no ha podido crear otro sol, u otra luna por ejemplo. 

 

En años recientes los científicos han logrado “clonar” (valga el calco) o copiar mejor dicho animales, a partir de las células de otros animales, dando como resultado la famosa oveja “Dolly” que vivió 6 años y murió de una afección pulmonar. Desde entonces se han clonado otras especies, cabras, caballos, perros, gatos, camellos, venados, búfalos, especies extintas, etc. algunos solamente vivieron unos pocos minutos otros pocos días, curiosamente, morían de afecciones pulmonares .

 

El hombre se ha jactado de estos logros de su capacidad inventiva y su desarrollo científico y tecnológico, al grado de pensar que No hay Dios, han formulado la teoría que  el hombre es producto de millones de años de evolución, mutación y adaptación al ambiente. “la ley de la supervivencia del más apto”  (Según los naturalistas Darwin y Wallace ) y le ha llevado a concluir que el único creador es el hombre.

Este orgullo intelectual del ser humano ha traído consecuencias desastrosas para la humanidad.

La primera y más importante es que Se olvidaron de Dios. Esto es lo que dice 

 

Romanos 1:21 Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes se envanecieron en sus discursos, y su necio corazón fue entenebrecido. 

 

En otras palabras el hombre se convenció a sí mismo que no había Dios, que no hay creador. Le dieron la espalda a Dios y escogieron alejarse más y más de él. 

Hoy día la ciencia busca mejorar la calidad de vida del ser humano, haciendo vacunas, medicinas, instrumentos que que prolonguen la vida, lamentablemente la vida sin Dios no es más que muerte.

 

La segunda es que la humanidad Se ha corrompido: El apóstol Pablo continúa en el Cap. 1 de Romanos .  

 

“En vez de adorar al único y poderoso Dios que vive para siempre, adoran a ídolos que ellos mismos se han hecho… por eso Dios los ha dejado hacer lo que quieran, y sus malos pensamientos los han llevado a hacer con sus cuerpos cosas vergonzosas” (Rom. 1;23-24 TLA).

 

La descripción que hace el apóstol de la humanidad es precisa, aún cuando fue escrito casi 2000 años atrás, la condición de la humanidad es retratada con claridad. La humanidad se ha corrompido cada día más y más a consecuencia de negar la existencia de un creador y enorgullecerse de sus propias obras.

 

Los ídolos que el hombre se ha creado han tomado el lugar de Dios, el principal ídolo hoy día es el propio cuerpo. Podría decir que existe un culto al cuerpo, desde la comida, la ropa, los accesorios, el ejercicio y las medicinas son para mejorar, proteger , adornar o mejorar el cuerpo. Las diversiones, el entretenimiento, la bebida, la comida, el baile, son para darle placer al cuerpo. El hombre ha hecho de su cuerpo su propio ídolo, es decir la cosa creada recibe toda la gloria en lugar del creador. 

 

La respuestas del cristiano

¿Estoy en contra de la ciencia y el desarrollo tecnológico? Por supuesto que no.  Como mencioné al principio de esta charla soy un aficionado a la tecnología, me sirvo de ello y la disfruto, me gusta estar al día acerca de la ciencia y el desarrollo, me fascina el adelanto y los logros humanos, sin embargo reconozco que nada eso sería posible si Dios no hubiera creado TODO antes que al mismo hombre. 

 

¿Estoy en contra de las diversiones y la promoción de una buena salud y la belleza física? De ninguna manera, Dios nos dio todo para que lo cuidemos, eso incluye nuestro propio cuerpo

 

Recordemos que una vez acabados los cielos y la tierra Dios creó al hombre del polvo y lo puso en el jardín del edén, el cual tenía toda clase de frutas, los ríos que lo atravesaban tenían toda clase de metales, incluso oro y piedras de ónice y plantas que se hacen finos perfumes y Dios puso al hombre en el Edén que había creado “ para que lo cultivara y lo cuidara” (Gen. 2: 15 TLA) Dios preparó todo lo que existe para el disfrute del hombre. 

Sin embargo el pecado que se interpuso entre el hombre y Dios, no le permitió seguir disfrutando al hombre de la creación como Dios lo había hecho.

 

El costo de la desobediencia 

La desobediencia del hombre le costó la expulsión del edén y con ello no solamente la pérdida de su relación con Dios sino la posibilidad de la vida eterna.

 

Sin embargo Dios en su misericordia proveyó la salvación por medio del sacrificio de animales, la sangre inocente sería suficiente para satisfacer la justicia de Dios y los sacrificios constantes apaciguarían su ira. Hasta que llegado el momento Dios entregaría a su propio hijo para morir en el lugar de la humanidad desobediente. No hay sustituto, no hay mas opciones el único medio para alcanzar la salvación y la vida eterna es la fe en Jesucristo.

 

No hay tecnología, no hay invento o aplicación tecnológica que nos pueda llevar al cielo, El hombre jamás desarrollará algo que le permita escuchar a Dios como cuando habló desde el monte Sinaí, tampoco le hará escribir la ley en las piedras, ni abrir el mar el dos. El hombre con toda su tecnología no podrá jamas acercarse a ver el rostro de Dios. 

 

Yo creo en el Dios creador, no necesito pruebas de laboratorio, ni experimentos que cuesten miles de millones de dólares, no necesito enviar una nave al espacio para ver la inmensidad del universo, no necesito atisbar por un microscopio o un telescopio para reconocer que lo que está ahí es obra del Dios el creador.

 

Agradecimiento y obediencia 

Creer en el Dios creador nos debe hacer humildes, nos debería obligar a inclinarnos y no a jactarnos de nuestros logros como si fuéramos superiores a él. Debería hacernos caer de rodillas en agradecimiento por su misericordia y su fidelidad. Deberíamos postrarnos ante Dios y nunca cuestionar sus decisiones y su obra en nuestras vidas. El es el creador, y también él podría destruirnos con solo decirlo, pero no lo hace porque nos ama, porque mientras no envíe de nuevo a hijo Jesucristo, esta humanidad, corrupta y alejada de Dios tiene la oportunidad de escuchar el evangelio que le da la salvación y la posibilidad de la vida eterna. 

 

Deberíamos mirarnos al espejo y ver en el un reflejo de la imagen de Dios, una muestra de su misericordia, una prueba de su fidelidad, y no un ídolo al que hay que satisfacer en todos sus caprichos.

 

Deberíamos decir con humildad como dijo el salmista 

 

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,

La luna y las estrellas que tú formaste,

   Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,

Y el hijo del hombre, para que lo visites?

   Le has hecho poco menor que los ángeles,

Y lo coronaste de gloria y de honra.

   Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;

Todo lo pusiste debajo de sus pies:”  (SALMOS 8:3-6 RVR60)


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