En 1988 se inició un proyecto que se distinguió desde el principio por su caracter innovador, por romper los esquemas imperantes de lo que era una iglesia. Comenzando por el lugar de reunión, el tipo de música, el énfasis de la predicación y su filosofía.

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En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Juan 14:2

Puedo decir que Confraternidad Cristiana Familiar rompió el molde. Por esa razón recibió muchas críticas y  opiniones encontradas, tuvimos detractores y también defensores.Se atrevió a hacer las cosas de manera diferente, hemos dicho que nació con un ADN propio, un espíritu aventurero.

Con el tiempo las cosas cambian, el mismo entorno social cambió, Mérida hoy no es lo que era en 1988, las personas también cambian, unas se van, otras maduran, otras mueren. La comunidad es un organismo vivo y cambiante, así es la vida, así es la iglesia.

Hoy damos un giro a esa comunidad , que llamamos, de fe. Con un cambio de nombre viene también un cambio de identidad, más no de principios, Cambiamos para mostrarnos a la sociedad, para demostrar apertura y transparencia, este es otro paso aventurero. La visión no cambia, la misión si.

Han pasado casi 25 años después del primero paso, hemos crecido y hemos disminuido, hemos aprendido y hemos probado el fracaso, hemos luchado y hemos llorado, pero llegó el momento de movernos hacia adelante.

El pasado fué nuestro lanzamiento pero el futuro es nuestra meta. Proseguiremos con ánimos renovados, inspirados por los que nos antecedieron pero impulsados por los que hoy están y los que vendrán. La añoranza produce estancamiento, pero la esperanza produce avivamiento.

La Casa de mi Padre, no es solo un nombre, es una filosofía, demuestra un deseo  y un destino, describe algo físico pero también algo espiritual. El Señor Jesús  defendió la casa de su padre, el hijo pródigo regresó a la casa de su padre, el Señor Jesús nos espera en la casa de su Padre. Así como la tierra prometida no fue el destino sino el viaje del pueblo de Israel, La Casa de mi Padre es nuestra tierra prometida, el motivo de nuestro viaje sobre la tierra, el anhelo de nuestra eternidad.

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Calle 26 num 358 por 43 y 45 Frac. Montealbán, Mérida, Yuc. Méxi

Hoy quiero invitarles a pasar a La Casa de mi Padre, que es la suya también, que está abierta, que esta lista para recibir al débil, al cansado, al hambriento, al desesperado, al limpio y al sucio, al que buscar el perdón y al redimido.

Bienvenidos a La Casa de mi Padre

Juan 14:2

Frank

20 de enero de 2013

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