Persecución

Cuando David fué perseguido por Saul y tuvo que huir y esconderse en una cueva, parecía que su carrera hacia el palacio había llegado a su fin. En poco tiempo había perdido a su mejor amigo, Jonatan, su esposa Milca, su hogar etc. y tuvo que vagar por el desierto hasta encontrar una cueva que le sirviera de refugio.

Fué en esa cueva oscura y húmeda que encontró el momento perfecto para escribir muchos de sus más sentidos salmos- como éste:


“Para el director del coro; según tonada de No destruyas. Mictam de David, en la cueva, cuando huía de Saúl.

Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí, porque en ti se refugia mi alma; en la sombra de tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase. 

Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que todo lo hace para mí.” (Sal 57:1-2)


En tiempos de persecusión, de angustia y desaliento es cuando nuestra alma puede expresar todo el sentimiento y clamar al Dios altísimo, como lo hizo David.


” Nunca sabrás que Jesús es todo lo que necesitas, hasta que sea todo lo que tengas” Max Lucado

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