“Mi nacimiento fue un milagro” , así dijo Don David con su característico estilo de predicación cuando explicaba cómo sus padres habían intentado tener hijos y no lo habían logrado hasta que finalmente nació él.

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17 de Febrero de 2013. Don David Legters predicó y bautizó en “La Casa de mi padre”

La vida de “Don Bito”, como le llamamos cariñosamente, ciertamente fue un milagro, no sólo por las circunstancias de su nacimiento sino por cada uno de los años que vivió al servicio al Señor y a sus ovejas.

Hay que hombres que se convierten en pastores y hay hombres que nacen para ser pastores, David Legters nació para ser pastor; su carácter, su estilo de predicar y enseñar, su trato sincero y afable, su fuerte apretón de manos demostró que disfrutaba estar entre las ovejas. Ya sea que fuere en un campamento en la playa o en el púlpito de la Primera Iglesia Presbiteriana de la ciudad o rodeado de humildes campesinos, él fue siempre el mismo.

El legado de Don David es enorme, nos enseñó que un gran mensaje es el más sencillo; su estilo de utilizar acrósticos ayudaba a comprender la Palabra de Dios por la Palabra de Dios. Tenía ese don de ver en cada versículo una enseñanza, no usaban palabras altilocuentes o rimbombantes, no trataba de impresionar a su audiencia con frases eruditas o explicaciones hermeneúticas; usaba la lengua maya con gracia y humor; cada uno de sus mensajes era como conversar con Dios.

Hoy el pastor se fue a descansar a la casa de su Padre, puede irse tranquilo, porque las ovejas a las cuales atendió con cariño y dedicación, han crecido; cumplió su misión aquí en la tierra, lo hizo bien y ahora llegó el momento de recibir su premio.

Escribo esto con lagrimas en mis ojos, pero con gozo en mi alma, porque se que la promesa de Jesús para su discípulos es fiel. Así como dijo de Lázaro puedo afirmar hoy  “Nuestro amigo David duerme”, algún día, el mismo Señor Jesucristo lo despertará.

Los grandes hombres no mueren, viven para siempre en el corazón de aquellos a quienes tocaron con su ejemplo y dedicación al servicio a Dios y al prójimo.

Hasta pronto pastor, nos vemos en casa.

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